
Sin miedo a errar, hoy quiero confesar
que más allá de mi ilusión te he querido
convertir en mi perdición.
Con tus ojos resplandecientes y tu rostro inmóvil,
sensato, sereno y hermoso, como cada noche espere tu suspirar,
pacientemente las estrellas miré,
aguarde el momento preciso de tu sonreír.
Como una dulce melodía el momento justo
de tu mirada sobre la luna blanca me hizo
sucumbir ante mi más profundo anhelo,
verte una vez más… verte, está vez y decirte
que aún me haces falta .
Sin esclarecer mi pensamiento seguí soñando
tu respirar y el tiempo paso acariciando mi
alma, recitando un bello anochecer en mi
recuerdo volviendo a aquel momento en el
que te conocí.
Un ángel, que inspira confianza, ternura,
ilusión, fuerza y sobre todo sabiduría para
enfrentar la vida, así apareciste en mi vida un
día y con una facilidad irreconocible mis ojos
perdieron su rumbo, detuvieron su andar por
un instante, solo para admirar tus bellos ojos
color miel…
Sin tiempo, ni palabras, ni limitaciones, sin
temores, ni añoranzas, simple, sincero,
fuerte y sublime como el viento es el cariño
que hoy profeso profundamente por ti…
Gatito: Sabes, me gustaría tener el don para saber como en la pelicula "lo que ellas quieren"
Mar. - sin sugestiones, en silencio, solo mirandolo...le dice:
Lo que en este momento más anhelo...es que sepas cuanto te amo...
No es sensato mi sentir, pero mi alma no resiste el silencio prolongado, la ausencia, la agonía que no quiere terminar...
ResponderEliminarLo sabía y aún así lo acepte!
Hola ale como siempre digo tu escribes muy bien y con mucha ternura te mando abrazo y cuidate
ResponderEliminarno se que es lo que siento
ResponderEliminarpor ahora vacia...